Seguridad para Todos

Menú Principal
3 de mayo de 2019

Programa de Apoyo a Víctimas logra condena contra autor de abuso sexual de menores

En calidad de autor de los delitos reiterados de estupro, abuso sexual y violación, el Segundo Tribunal Oral Penal de Santiago condenó a Juan Esteban Tabilo González a la pena de 15 años y un día de presidio efectivo.

Más de 10 años pasaron para que las víctimas revelaran los delitos. Los hechos ocurrieron entre los años 2005 y 2014, contra dos niñas que pertenecían a la Iglesia Evangélica Huechuraba de la Corporación Vitacura, donde el agresor se desempeñaba como pastor. Recién en 2017 una de ellas interpuso la denuncia y un mes después ingresó al Centro de Apoyo a Víctimas (CAVD) de Huechuraba, en el que recibió contención emocional y asesoría jurídica.

Rodrigo Narvaez, psicólogo del CAVD cuenta que la víctima asistió de manera ininterrumpida, todos los lunes durante dos años. “Fue un proceso muy intenso porque implicó una intervención profunda debido al nivel de daño, producto de la figura especial del agresor. No es cualquier persona, literalmente es quien encarna tus convicciones más profundas. Para alguien que es miembro de una comunidad religiosa es demoledor”, dice. Asimismo, el psicólogo comenta que el trabajo no solo se enfocó en la superación de daños, sino que también en la preparación para enfrentar un juicio.

El Programa Apoyo a Víctimas se querelló por abuso, estupro y violación. El abogado Pablo Rubiño estuvo con la víctima en cada etapa del procedimiento judicial. “La querella permite tomar un rol mucho más protagónico en el proceso penal, haciendo valer, por ejemplo, el uso de una prueba propia, calificación de un delito, comparecer en las audiencias teniendo derecho a participación y no solo ser un espectador. Con la querella logramos acreditar el delito de estupro”, indica.

Según el Código penal, el estupro “consiste en el acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, a una persona menor de 18 años, pero mayor de 14, quien ha prestado su consentimiento para dicho acto debido a que el agresor abusa de una relación de dependencia de la víctima”.

Rubiño afirma que, en la búsqueda de pruebas, se solicitó una exhumación. La víctima tuvo una hija y falleció sin ser reconocida. Se tomó una prueba de ADN y, efectivamente, Juan Tabilo González era el padre. “Ahí se nos cruza lo sicológico con lo jurídico. De alguna manera, ella necesitaba ese respaldo para enfrentar a la comunidad. Necesitaba decir ‘eso ocurrió, hay una evidencia. No hay duda de lo que digo es cierto’”, concluye.

Sentencia

El fallo, pronunciado de forma unánime por los tres jueces del tribunal, aplicó al imputado la inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos, derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena.

También a la inhabilitación absoluta perpetua para empleos ejercidos en ámbitos educacionales o que involucren una relación directa y habitual con personas menores de edad.

Por último, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas del sentenciado para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados por delitos sexuales.